"Sé fiel hasta la muerte y yo te dare la corona de la vida" Apocalipsis 2:10
8 jul 2011
2 jul 2011
Basta

¿Hasta cuándo vas aceptar vivir esta situación de humillación?
Esto no es el plan de Dios para tu vida, pero decir basta no es suficiente, la acción es necesaria para provocar el milagro.
Cuando la persona está enojada o indignada por la situación es llevada a tomar una acción, las palabras no son suficientes.
Si deseas poner fin a tu sufrimiento, haz algo al respecto y no te quedes de brazos cruzados esperando a ver si pasa algo.
Indígnate con el mal, pero no de boca.
Los valientes jamás retroceden, sus ojos sólo ven el objetivo.
Basta de vergüenza, humillación, pobreza, desestructuración familiar, la vida sentimental atada, basta.
¿Sabes
cuándo Ana puso fin a su humillación?, cuando se indignó, dejó de
llorar e hizo algo para atraer la atención de Dios, que la bendijo y le
dio el hijo tan deseado, Samuel.
29 jun 2011
Los obstáculos de la indignación
El obispo Renato Cardoso enumera una lista de factores que imposibilitan a la persona de indignarse
¿Por qué no estoy indignado? ¿Por qué no consigo indignarme? Muchos
se lo han preguntado. Aquí algunas de la razones que impiden que la
indignación nazca:
1. Comodidad
2. Sensación de bienestar
3. Aceptación del destino
4. Religiosidad
5. Falta de entendimiento de la Palabra de Dios
6. Asociarse a personas cómodas
7. Satisfacción con lo que ya tiene
8. Miedo
9. Falta de creer en sí mismo
10. Pasividad
11. Esperar por los otros
12. Esperar por Dios
13. Distracciones
14. Querer administrar los problemas
15. Quedar pensando mucho y nunca tomar actitud
16. Quedar parado (resultado del número 15)
17. Abandono de la fe práctica por la fe teológica
18. Duda
19. Compararse con alguien que está peor
20. Visión pequeña
21. Pena de si mismo
22. Pereza
23. Decepciones del pasado
2. Sensación de bienestar
3. Aceptación del destino
4. Religiosidad
5. Falta de entendimiento de la Palabra de Dios
6. Asociarse a personas cómodas
7. Satisfacción con lo que ya tiene
8. Miedo
9. Falta de creer en sí mismo
10. Pasividad
11. Esperar por los otros
12. Esperar por Dios
13. Distracciones
14. Querer administrar los problemas
15. Quedar pensando mucho y nunca tomar actitud
16. Quedar parado (resultado del número 15)
17. Abandono de la fe práctica por la fe teológica
18. Duda
19. Compararse con alguien que está peor
20. Visión pequeña
21. Pena de si mismo
22. Pereza
23. Decepciones del pasado
Y la lista continúa…
Si Ud. quiere ser una persona indignada, primero elimine todo aquello que ha impedido que su indignación nazca.
Texto extraído del blog del obispo Renato Cardoso.
18 jun 2011
Estado de espíritu
Si piensa que no tiene valor, usted no tendrá…
Si le gusta vencer, pero piensa que no puede,
Es casi cierto que no vencerá.
Si piensa que va a perder, usted está perdido…
Pues, por lo que se ve,
El éxito empieza por la voluntad – Todo depende del estado de espíritu.
Si piensa que es inferior, usted lo es…
Es necesario pensar en grande para subir…
Es necesario estar seguro de sí…
Para ganar un premio, para atingir el éxito…
Las batallas de la vida ni siempre son vencidas por el más fuerte o por el más rápido. Pero tarde o temprano vencerá aquél que piensa que puede vencer!
Mi Esposa, Mi Revelación
Cuando la vi por primera vez,
una Voz sutil, me decía que ella era mi otra mitad. Al principio me
resistí, creí que era un pensamiento infantil de mi parte, después de
todo, ella no era mi "tipo”...
Pero
a medida que pasaba el tiempo, más aquella voz hablaba dentro de mí y
decidí escucharla. Comencé a mirar a Ester con ojos diferentes, y
finalmente ella se reveló la mujer de mi vida.
Una
revelación que viene de Dios es como si usted pudiera ver el futuro.
Ella es cierta, garantizada. Ella es como el pasaporte para el éxito.
No sólo en el Matrimonio, sino también en los negocios, en la carrera,
en fin en todo lo que se refiere a usted.
En la revelación Divina no hay nada ni nadie que pueda quitar la fe que viene de Él, solamente usted.
Si hay resistencia a la revelación de Dios, Él no va a imponer Su voluntad.
Dios
sólo revela lo que es bueno para nosotros. El plan de Él es vernos
felices y exitosos. Si no lo aceptamos y no nos sometemos a Su
voluntad, es claro que Él sufre, y obviamente nosotros también, pues,
perdemos la oportunidad de conquistar más adelante…
Quién es sabio mira para su futuro a través de la revelación que sólo puede venir de Dios.
Dios los bendiga a todos.
Obispo Edir Macedo
Signos de inseguridad
- Te aíslas de los demás.
- Tienes miedo de que te hagan daño por lo que cierras todas las ventanas de tu corazón.
- Estás celosa de tus amigos o pareja. Crees que tu les gustas menos que los demás.
- Tú eres envidiosa. Deseas tener lo que otros tienen.
- Hablas mal de los demás para así sentirte mejor contigo mismo.
- Hablas sin parar haciendo todo lo posible para llamar la atención, pensando que la gente no te hará caso, por el hecho de estar en silencio
- Ignoras a los demás para que ellos vayan detrás tuya.
- Necesitas recibir el cuidado y atención de la gente.
- Tardas demasiado tiempo en hacer alguna cosa porque crees que vas a hacerlo mal.
- Necesitas ser amada por todos y si te das cuenta de que alguien no te quiere, haces lo imposible para que esa persona venga a adorarte.
- No confías en la gente. Siempre hay algo de malo en ellos.
- No das la enhorabuena a nadie, especialmente a otras mujeres. Por lo general, porque no quieres que sientan lo que tú no puedes sentir sobre ti misma.
- Eres rencorosa.
- Estás demasiado vinculada a tu pasado y lo que te hace ser muy vulnerable.
- Eres desorganizada con tu tiempo.
- Pierdes fácilmente tu meta y acabas distrayéndote con cosas que no tienen importancia.
- No terminas lo que empiezas.
- No cumples con lo que dices que vas a hacer. No cumples tus promesas.
- Eres infiel.
- Eres mentirosa.
- Pretendes ser alguien que no eres, sobre todo con algunas personas.
- Ere una persona con la autoestima por los suelos.
- Eres tímida.
- Tienes miedo de hacer las cosas más simples de la vida, como conducir en una autopista o ir a algún lugar nuevo por ti misma.
- Siempre estás dependiendo en todo momento de las personas.
- No te sientes capaz de aprender algo nuevo.
- No te gusta cómo tu eres.
- Te comparas con los demás.
- Tu misma te desvalorizas, especialmente cuando hablas de ti.
- Te vistes sin gracia. No te pones nunca una falda o un vestido, porque piensas que tu no tienes un estilo femenino.
- Desprecias a las mujeres bonitas.
- Odias a los hombres.
- Siempre esperas lo peor de la gente.
- Siempre malinterpretas lo que otros dicen o hacen
- No corres riesgos.
- No tomas iniciativas.
- Estás llena de dudas.
El lamento no mueve la mano de Dios
Durante
la programación de la IURD TV, transmitida el pasado lunes para todo
el mundo, el Obispo Edir Macedo, juntamente con el Obispo Guaracy
Santos, enseñaron que a partir del momento en que el cristiano pide
algo a Dios, por creer en las promesas de Él y luego en seguida
lamenta sus fracasos con alguien, neutraliza todo lo que fue pedido y
lo que dice creer. “Por esto, la vida de muchos está derrotada, pues
por un lado las personas hablan con Dios, y por otro lamentan con
terceros. Si usted es un fiel diezmista y habla con Dios, ora, pero se
lamenta por la miseria, es como si estuviera declarando la victoria del
diablo sobre su
vida”, alerta.
El Obispo también explicó que el pueblo que fue liberado por Moisés de la esclavitud impuesta por Faraón,
en el Egipto, podría haber llegado a la tierra prometida en poco tiempo, pero murió en el desierto por haber dudado del poder de Dios. “El viaje que era para durar 2 meses, duró 40 años por cuenta de las quejas y murmurios”. Y aquél pueblo que salió, terminó por morir en el desierto, fue enterrado allá y solamente la siguiente generación pudo entrar en la tierra”.
“Además de esto, quiero decirle que cuando usted envía una carta a alguien, usted espera un determinado tiempo para que la carta llegue al destinatario y la respuesta regrese. Si usted confía en Dios, haga lo mismo. Usted entrega su problema en las manos de Él, pues sabe que a través del nombre de Jesús, tenemos acceso a la presencia del Todopoderoso”, dice el Obispo.
Aun sobre este tema, el Obispo concluye: “La persona no puede ser grande si piensa pequeño. Quien quiera ser grande tiene que dar la sangre, pues solamente la sangre clama de día y de noche por ella, cuando esta sangre es colocada en el altar de Dios. Esta sangre, a la cual me refiero, no es la sangre que corre por las venas, pero sí, la propia vida. Es usted entregarse el 100 por ciento a Dios y amarle a Él más que a su madre, su padre, sus hermanos, sus hijos, nietos, sea quien sea. Pues así, como la sangre de Abel clamó por justicia
y hasta hoy aun clama, también sucederá con usted.”
vida”, alerta.
El Obispo también explicó que el pueblo que fue liberado por Moisés de la esclavitud impuesta por Faraón,
en el Egipto, podría haber llegado a la tierra prometida en poco tiempo, pero murió en el desierto por haber dudado del poder de Dios. “El viaje que era para durar 2 meses, duró 40 años por cuenta de las quejas y murmurios”. Y aquél pueblo que salió, terminó por morir en el desierto, fue enterrado allá y solamente la siguiente generación pudo entrar en la tierra”.
“Además de esto, quiero decirle que cuando usted envía una carta a alguien, usted espera un determinado tiempo para que la carta llegue al destinatario y la respuesta regrese. Si usted confía en Dios, haga lo mismo. Usted entrega su problema en las manos de Él, pues sabe que a través del nombre de Jesús, tenemos acceso a la presencia del Todopoderoso”, dice el Obispo.
Aun sobre este tema, el Obispo concluye: “La persona no puede ser grande si piensa pequeño. Quien quiera ser grande tiene que dar la sangre, pues solamente la sangre clama de día y de noche por ella, cuando esta sangre es colocada en el altar de Dios. Esta sangre, a la cual me refiero, no es la sangre que corre por las venas, pero sí, la propia vida. Es usted entregarse el 100 por ciento a Dios y amarle a Él más que a su madre, su padre, sus hermanos, sus hijos, nietos, sea quien sea. Pues así, como la sangre de Abel clamó por justicia
y hasta hoy aun clama, también sucederá con usted.”
16 jun 2011
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